Análisis de ebooks de autores españoles

Os reproduzco a continuación un texto en formato ebook de mi muy querida y admirada Lucia Etxebarria:

«Llega el verano y todos los años la misma monserga. Anuncios de cremas  anti celulíticas que muestran los culos imposibles de niñas de 16 años que nunca han tenido celulitis ni han necesitado crema alguna, convenientemente retocados por el fotoshop para eliminar granos marcas y demás imperfecciones. 

ebook dieta

Esqueletos de chicas en bikini, piel y huesos, lánguidas miradas, que la llaman desde en las marquesinas de los autobuses y desde las vallas publicitarias de los centros comerciales. Cuerpos desnudos o semi desnudos que le gritan desde todas las esquinas: Estás gorda. Sufre. Ayuna. Compra. Consume.

Adolescentes que solo comen una manzana y dos yogures al día, señoras que pedalean como locas en  la sala de spinning a dos pasos de la hiperventilación. Eternas conversaciones de gimnasio y de piscina: ¿ Has probado la dieta del pomelo? No, yo ahora estoy con el biomanán. Y el estribillo de esa canción de Ultraplayback que le resuena en la cabeza ” Ya son las nueve de la noche, no ceno, luzco tacones y minifalda, escuálida, gordísima, quemando grasa sobre la pista ¡ dame pastillas!”  

Se descojona cuando lee en dos revistas, dos, de moda, sendos bienintencionados artículos sobre la epidemia de anorexia y de insatisfacción femenina con el propio cuerpo, que le llegan precisamente, desde un continente  que dedica un tercio de su contenido a desplegar cuidadísimas fotos de chicas filiformes.

Por supuesto, a ella también le entra el mismo ataque. No me sienta bien esta falda, estos pantalones ¡ tengo que perder cinco kilos! Pero entonces se recuerda a sí misma lo que le siempre le dice su mejor amigo ( gay, como suele suceder) ¿ qué coño les das tú a los hombres para que te persigan tanto? Y en esa pregunta se implica que su amigo gay, tan fashion, tan enterado, tan devoto del papel couché, no entiende por qué los hombres que a él le gustan se marean con esa niñata que de fashion no tiene nada, a la que le sobran curvas y la falta porte. Ella responde ” Y yo que sé”

Pero debajo de lo que se dice siempre hay algo que no se dice. Ella no quiere parecer inmodesta. No quiere admitir que sabe perfectamente que lo que en el fondo le gusta a los tíos son las chicas que les ríen las gracias a mandíbula batiente, que bailan en la pista bien cenadas y sin necesidad de pastillas, que les miran a los ojos, que les regalan los oídos, que se presentan cercanas y amigas,  como promesas de inacabables noches de felicidad que no se alimenta de deslumbrar al  ajeno, sino de su propia raíz, de  una antigua y gozosa confianza, de una alegría que nunca envejece por mucho que gane kilos o arrugas.

Siente pena por esas chicas que se pellizcan los muslos examinándose la piel de naranja, pero no quiere sentir desprecio. No las considera idiotas, solo demasiado sensibles, desesperadas por ser aceptadas, queridas, y atrapadas en una paradoja, porque cuanto más se obsesionen por gustar a todos menos se van a gustar a sí mismas, y de la poca autoestima emana una desesperación que es como un perfume demasiado dulzón, que espanta a los que se acercan.

Si ella pudiera, daría conferencias, les enseñaría fotos de su colección de novios: Este era modelo, aquél tocaba en un grupo, y el tercero hacía cortos y todos babeaban por mí, chicas. No os sigáis mintiendo: no dejáis de comer para gustaros más a vosotras mismas. Si de verdad os gustaráis a vosotras mismas, comeríais y beberíais todo lo que os ha sido negado para reconoceros y recobraros, en una celebración de bacantes. Y a vivir, coño,  que son dos días.»

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